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05 January 2011 @ 08:22 pm
[fic] Gokusen Movie: Series (Genji-Izaki) II  
GOKUSEN MOVIE SERIES

Autora: slayer_kur 
Fandom: Gokusen Movie
Pairing: Genji + Izaki
Resumen: Cuatro veces en las que Genji e Izaki intentaron actuar como novios y no les salió. Más tres que sí lo consiguieron.
Rating: Errr Nc17 just in case xD
Warnins: Slash M/M. Humor. Fluffy. Vocabulario cochino.
Notas: POST Gokusen Movie

Parte I

 

MÁS TRES QUE SÍ LO CONSIGUIERON

 

Si Genji había pensado por un momento que los problemas con el instituto Osama[1] habían terminado, es que era un iluso sin remedio. O eso o tenía demasiada seguridad en que en su último enfrentamiento había quedado claro que Genji no era una persona a la que saliera gratis vacilar. Pero esos capullos cobardes siempre juegan sucio, siempre pillan por la espalda cuando estás solo o desprevenido, como ya hicieron en su día un tiempo atrás, y como han vuelto a hacer esa noche cuando Izaki y él salían del bar.

Tocándose la herida del labio, sisea de dolor incorporándose y mirando con odio reprimido los dos cuerpos apaleados que hay a sus pies, escupiendo la saliva mezclada con la sangre que se le acumula en la boca. Pero ni siquiera dedica un mínimo pensamiento en seguir pataleando el cuerpo que tiene detrás y que todavía se mueve; por el contrario, mira a su alrededor, buscando la figura rubia que localiza inmediatamente, tirada en el suelo pero apoyada en un bidón.

Corriendo hacia él, se arrodilla delante cogiéndole con brusquedad de la barbilla para comprobar los daños de la cara, ignorando la queja que sale de la boca de Izaki. Tiene un par de moretones y cortes superficiales, como él, y Genji suspira de alivio comprobando ahora otras partes de su cuerpo que también están magulladas, pero nada grave.

-¿Puedes levantarte?

-Pues claro.- Lo dice como si fuera estúpido, y Genji se aparta para dejarle hacer, sin decir nada cuando por más esfuerzos que hace, el rubio no puede poner la pierna recta.

Y a Genji, que es lo más cabezón del mundo, no le importa que Izaki le aparte de un empujón hasta dos veces seguidas antes de rendirse y permitir que le ayude a ponerse en pie, cogiéndole el brazo para pasárselo por los hombros y hacer contrapeso.

-No hace falta que me lleves a cuestas como si fuera una damisela herida.

 E Izaki espera, casi desea, que empiecen otra vez su acostumbrada discusión sobre lo que quiere o no quiere cada uno sólo porque los dos están demasiado inseguros sobre cómo se procede en una relación, pero en lugar de eso se encuentra el silencio, y luego una frase.

-Esta vez quiero llevarte.

La mandíbula de Genji está tensa, y se puede oler la furia a kilómetros. Izaki no dice nada no sea que vaya a pagar él los platos rotos, y procura no dejarse caer en Genji para no mostrarle que en realidad el tobillo le duele horrores, pero el moreno le coge con más fuerza de la cintura, permitiéndole apoyarse en su cuerpo.

-Los voy a matar.

Es una sentencia de muerte. A él pueden vapulearle como les de la gana que se defenderá con uñas y dientes, pero a Izaki no le pone la mano encima nadie.

Son instituto muerto.

 

***

-Haz algo.

-¿Yo? ¿Y qué quieres que haga yo?

-No sé, tú eres el experto.- Izaki le mira primero con horror, y luego como si fuera estúpido, para finalmente poner los ojos en blanco y pincharse el puente de la nariz. En veintitantos años que tienen nunca han temido por su integridad física y mental, pero esa noche están teniendo serios problemas para mantenerse vivos. Es una cuestión de supervivencia, piensan los dos entrando en la oscura habitación pero quedándose en el umbral, a salvo. Si total, desde ahí también se oyen los berridos, ¿para qué acercarse más? De todas formas, aunque se mantienen a una distancia prudente, son capaces de ver el brillo de los ojos de su enemigo. Es mortal, a veces un poco burlón, y la mayoría del tiempo engañosos y tan inocentes que te pillan desprevenidos cuando hacen la maldad.

-Pero ¿qué le pasa? Si parece que la están matando o algo.

-Igual tiene hambre.

-¿OTRA VEZ?

Genji se exaspera porque llevan a penas una hora en el apartamento de Julia y ya han dado a la seta tres veces de comer. Cuando Uchi y ella vuelvan tendrán una hija irreconociblemente gorda y fofa a la que le saldrá la leche por la nariz. Así que hambre no cree que sea.

-¿Cambiarla?

La pregunta queda en el aire y ninguno de los dos quiere ni se atreve a contestarla, así que haciendo como que no han propuesto nada, pasan a la siguiente probabilidad.

-¿Tiene miedo de la oscuridad?

-¿Una seta tiene miedo de la oscuridad?

-Deja de llamar seta a la cría.

-¿Un hongo tiene miedo de la oscuridad?

Si no conociera mejor a Izaki sería un problema, pero como da la casualidad de que le conoce desde hace una vida o dos, tiene tiempo de apartarse cuando sabe que el otro está apunto de darle una colleja de esas que hacen historia. Y lo intenta, mira que lo intenta, pero aún así no puede evitar que le salga una de esas sonrisas disimuladas que nadie más ve, cuando el rubio entra murmurando insultos contra él en la habitación.

Al principio entra decidido, pero luego se da cuenta de que se ha metido en la guarida del lobo y se mueve con cautela. Y Genji, a pesar de que por primera vez en su vida tiene miedo de un adversario, entra detrás de él para protegerle las espaldas por si acaso.

La seta está en la cuna, dejándose la vida en llorar, agitando los brazos y las piernas por el esfuerzo. Las lágrimas le resbalan por las mejillas y parece que sufre un dolor tan profundo que ellos dos se miran preguntándose qué hacer.

Buscan a su alrededor intentando dar con algo que la calme, y prueban con diferentes cosas esperando que alguna dé resultado.

-Dime otra vez cómo hemos terminado aquí.- Genji mueve el sonajero delante de la niña; y un sonajero, igual que una maraca, no puede moverse sólo con la mano, no, lleva un movimiento interno que afecta al sistema psicomotriz del cuerpo y cuando lo mueves tienes que moverte entero con él. Es como que te lo pide el cuerpo y no puedes evitarlo.

-¿Estabas en la obra trabajando y Julia-san te lo pidió?- Izaki no se contonea pero va a dos manos con un montón de muñecos que se iluminan y cantan, el gusiluz, un duende al que se le encienden las orejas, un mister potato al que se le mueven las extremidades con música.

-Estoy seguro de que no fue tan fácil. Debió hipnotizarme o algo.

-Con los años te has vuelto más débil. Una mujer te pone ojitos de cordero y te derrites.

Se miran entrecerrando los ojos por encima de los juguetes, y cuando los pies de Genji no pueden más, tira el sonajero al cubo de donde lo ha sacado maldiciendo.

-No digas palabrotas delante de la niña.

-Tiene seis meses, ya tiene edad para aprender a maldecir.

Izaki vuelve a poner los ojos en blanco rindiéndose también con sus juguetes; la seta sigue llorando y se les acaban las ideas. De hecho llora cada vez más fuerte, como si quisiera decirles algo, y ellos, de momento, no están puestos en ese idioma.

Abre la boca para berrear más; tiene las mejillas surcadas en lágrimas y Genji se inclina despacio sobre la cuna, dejando su cara a centímetros de la de la niña. Cuando ésta abre los ojos y se encuentra la cara del moreno, deja de llorar durante unos segundos, mirándole con curiosidad, incluso levanta una mano y toca su ceño fruncido, pero luego decide que le aburre y explota a llorar en su cara, otra vez.

-Hay un chupete aquí.- Lo levanta mirándolo extrañado como si fuera una tecnología alienígena, y luego se lo enseña a Izaki.

-No puedes darle un chupete, es malo para los niños.

-¿Uh?

-He leído que deforma los dientes.

-¿Has leído? ¿Qué clase de revistas lees ahora? ¿Madre de hoy? ¿Madre moderna? ¿Chupetes y sonajeros?

Esquiva el gusiluz cuando se lo tira a la cabeza, pero le hace caso y deja el chupete a un lado, no quiere ser el causante de que la niña tenga en el futuro los dientes chuecos, aunque no sabe exactamente qué dientes le va a deformar si no tiene, pero en fin. Si Izaki lo dice, será verdad, que para algo está más puesto en esas cosas.

De nuevo mirándola, es más un acto reflejo que otra cosa, y además producto de la desesperación, pero inclinándose otra vez sobre ella, Genji mete el dedo índice en su boca como si fuera un tapón.

Y milagrosamente, después de unos segundos de incertidumbre donde la niña los mira con los ojos muy abiertos, se hace el silencio. La notan relajarse en la cuna, y con sus mini manitas coge la mano de Genji sin soltar el dedo con la boca, que hace sonidos de succión. El moreno se estremece porque es una sensación de lo más extraña y perturbadora pero no del todo desagradable, y mira a Izaki emitiendo los dos a la vez un suspiro de alivio.

La seta está tan aferrada a su mano que podría levantarla con un solo dedo, y para divertirse hace la prueba un par de veces, como si hiciera pesas con ella; incluso se ríe por lo bajo ante la visión, para luego carraspear disimuladamente como si no se estuviera divirtiendo con esa estupidez.

-¿Crees que si nos vamos ahora llorará?

Algo en el pecho de Genji quema un poquito, y para sorpresa suya quiere preguntarle a Izaki que por qué demonios tienen que irse, si ahí están bien, en silencio y tranquilos. De hecho desde la habitación se ve la tele de lo pequeñito que es el piso, así que pueden encenderla mientras hacen compañía a la niña. Pero hasta él mismo es consciente de que eso suena demasiado extraño incluso para él, y se encoge de hombros como si no le importara perder el contacto.

Esperan aguantando la respiración como si estuvieran comprobando un experimento de vital importancia, y transcurrido un rato, cuando van a empezar a cantar victoria, Kaoru empieza a llorar otra vez; aunque ambos sueltan suspiros resignados, Genji inmediatamente se vuelve a acercar a la cuna, metiéndole el dedo en la boca de nuevo satisfecho cuando la niña se calma.

-Cualquiera diría que estás disfrutando.

Se gira para fulminar a Izaki con la mirada, y se lo encuentra apoyado en una pared, con los brazos cruzados sobre el pecho mirándole atentamente. No hay burla en sus ojos, pero sí otra cosa que Genji no sabe identificar, así que, incómodo, devuelve su atención a la niña.

-¿Por qué no la coges y la sacas?

-¿Yo? Cógela tú.- Hay pánico en su voz. ¿Coger a la seta? ¿Y si se desmonta? ¿Y si se le cae? No, no, se sentiría mal el resto de su vida si a Kaoru le saliera un chichón por su culpa, mejor la dejan donde está.

-No vamos a estar aquí hasta que vuelvan, pueden pasar un par de horas más.

-Si me traes una silla y enciendes la tele te aseguro que puedo estar aquí lo que haga falta.

Pero Izaki no le hace ni puto caso, y se acerca a él inclinándose sobre la cuna, sonriendo levemente cuando la niña, aferrada al dedo de Genji, le mira expectante.

Lleva la operación a cabo con sumo cuidado; primero la enrolla con las mantas, luego mete las manos debajo de su cuerpecito, y a continuación, como si tuviera una bomba entre las manos, la levanta con toda la delicadeza del mundo, tendiéndosela a Genji.

-¿Qué haces? Vuélvela a dejar ahí. Aléjala de mí, que no quiero…que no sé…

Pero ya tiene los brazos extendidos mirando con horror cómo Izaki se la deposita, cerrándole el que tiene libre a su alrededor y dejando que el otro siga haciendo función de chupete.

-¿Y ahora qué hacemos?- Susurra, todo lo que puede susurrar una voz ronca como la suya, porque ahora que tiene a la niña más cerca como que le da miedo que la pueda asustar.

-Igual hacen alguna película en la tele.

Y a Genji le dan igual las películas pero sigue a Izaki hasta el comedor, andando a paso de procesión por miedo a que la seta se le resbale o algo. Una vez logra alcanzar el sofá y sentarse sin mayores desgracias, deja escapar el aire disimuladamente, acomodándose a la niña en el pecho pensando que durante un rato puede vivir sin ese dedo si es necesario.

 

 

 

 

 

-¿Puedo quedármelos?- Julia susurra, inclina sobre el sofá, mirando la estampa. Uchi se asoma por encima de su hombro, entrecerrando los ojos.

-Espero que se haya lavado las manos.

Kaoru aún tiene la boca alrededor del dedo de Genji, pero yace dormida encima de él. Los otros dos están tumbados en el sofá con las piernas enredadas como si hubieran estado peleando durante mucho tiempo por el espacio que les correspondía al tumbarse. Están la mar de monos, piensa Julia suspirando felizmente mientras los observa. Rechista un poco por lo bajo cuando Uchi, con cuidado, eso sí, levanta a Kaoru acunándola él ahora contra su pecho, dándole un beso en la cabecita, y aunque le sigue durante todo el recorrido hasta que llega a la habitación para meterla en la cuna, vuelve a mirar sonriendo a los otros dos dormidos en el sofá, pensándose si saltar y meterse en el hueco que queda para acurrucarse con ellos, o seguir mirando y hacer una foto.

No tiene tiempo de pensar más, y deja escapar un gemido ahogado cuando Uchi tira de ella hacia la habitación, cerrando la puerta tras de sí.

 

***

No va a reírse, no va a reírse, no va a reírse.

A la mierda, piensa mientras estalla en una carcajada con saliva incluida que le hace doblarse en dos por el dolor; y para darle más énfasis al asunto hasta levanta el brazo y le señala con el dedo para que quede constancia de que sí, se está riendo de él y sólo de él. Por si acaso se había pensado de que se estaba riendo de otro, no no, que lo sepa a ciencia cierta.

Cuando cree que le va a explotar un órgano interno por el esfuerzo de respirar mientras se ríe, decide serenarse un poco y aspirar por la nariz, consiguiendo hacerlo sin sofocarse al cuarto intento. Pero es que la imagen que tiene delante es demasiado graciosa; que le digan a él si el universo tiene o no tiene karma, porque hace cinco minutos Genji iba a su lado riéndose porque había pegado un pequeño traspiés, intentando hacerse los machos y cruzar por un trozo de jardín lleno de nieve, y ahora el moreno está tumbado de bruces en el suelo escupiendo copos.

El mundo a veces en un sitio maravilloso, cree Izaki mientras se acaricia el estómago recuperándose de los últimos espasmos. Además, podría haber caído delicada y disimuladamente sin haber levantado una sospecha ni media, nadie se habría dado cuenta si no hubiera estado mirando; pero no sólo ha metido el pie hasta el fondo en una zona traicionera con un metro de profundidad, es que encima ha ido a agarrarse del árbol más cercano y ha hecho que los enormes copos de las hojas se le caigan encima enterrándole.

-Feliz navidad- Izaki se ríe por lo bajinis, sorteando otro hueco hecho por el temporal a traición, dando un salto hasta ponerse delante de él, que le mira con odio. Pues mira lo que le afecta, ¿a que encima se ríe más, por listo? Y es lo que hace, reírse más mientras se acuclilla analizando la situación, por si tiene que llamar a los bomberos para sacarle del agujero.

-Que te den. O mejor, que no.

Uy, qué miedo. Izaki se rasca la barbilla, inclinándose hacia delante para mirar el arte con el que se ha dibujado su cuerpo en la nieve, esplachurrado y un poco deformado.

-¿Te ayudo?

-Antes me quedo a vivir aquí.

-¿Quieres que te traiga unas cortinas o algo para decorar el sitio?

Genji podría matarlo si quisiera y si pudiera levantarse, pero no le sale ni una cosa ni la otra, así que se limita a verle reír, a pensar que es navidad, que ha encontrado la excusa perfecta para saltarse una comida en casa de Miroku, y que Izaki tiene la boca abierta mientras se ríe.

Un segundo después, el rubio está escupiendo la nieve que le ha entrado hasta la garganta por el impacto de la bola que le ha tirado, y tose frenéticamente levantándose y mirándole con rabia.

-Feliz navidad.

Genji no se ríe, porque no se ríe ni con los chistes –aunque teniendo en cuenta la poca gracia que tienen sus amigos para contarlos, es normal-, pero sí le mira con la ceja enarcada sin intentar incorporarse para no hacer más el ridículo. La gente que pase por allí, pensará que está hundido en la nieve PORQUE.QUIERE.

-Cabrón, casi me metas.

No se toma la molestia de contestar a eso, simplemente se cruza de brazos pensando que Izaki está especialmente sexy con la cara llena de nieve, y él empieza a tener el culo mojado, y el rubio se ha incorporado y ha echado a andar hacia la cera, osando dejándole ahí. Aunque no consigue llegar muy lejos antes de que Genji se haya estirado haciendo un esfuerzo supremo, agarrándole del pie y tirando de él hasta hacerle caer sobre la nieve, sonriendo maliciosamente para sus adentros cuando Izaki resbala hasta ir a parar delante de él echando maldiciones y nieve por la boca.

-¿Es que te has vuelto loco?

-Que le den a las cortinas, quiero otra cosa para mi nueva casa.

Está en una posición un tanto incómoda e Izaki no está mucho mejor prácticamente tumbado sobre la nieve medio derrumbado por el agujero por el que ha caído él, pero la mirada de odio ha desaparecido y ahora vuelve a haber un montón de humor camuflado mientras intenta incorporarse sin muchas ganas.

-¿El sofá?

No va a decírselo con todas las palabras de la frase; él lo sabe e Izaki lo sabe así que no ve la necesidad de empezar una discusión cursi sobre llevar meses viviendo prácticamente juntos, compartiendo la taza del wáter abierta y los pelos de la ducha.

-Se me están congelando los cojones.

Que elocuente es Izaki cuando quiere, piensa Genji mientras, con el rostro contraído en su sempiterna seriedad, le arrastra más hasta haberle metido prácticamente con él en el agujero.

-Si me he roto algo por tu culpa…

Se le hace difícil articular el resto de la frase teniendo la lengua de Genji metida en la boca, pero resulta que ahora ya no tiene los cojones precisamente fríos, no los cojones ni el resto del cuerpo, se está bien, tremendamente bien, calentito y a gusto allí dentro, así que se deja besar con los labios casi azules y el pelo y la ropa chorreando.

-¿Te está vibrando el paquete?

Lo murmura contra sus labios porque tiene los cojones calentitos y vibrantes, así que se ríe cuando Genji mete la mano entre los dos, palpando el móvil para comprobar que alguien desde la mansión les reclama para la cena.

-¿Tenemos que salir?

-Creo que no podría salir ni aunque quisiera.

Pero aún así hacen el esfuerzo y se incorpora él primero ayudando a Izaki después, espolsándose ambos los restos de nieve del cuerpo que se les ha metido hasta en los calzones.

-¿Crees que el agujero estará aquí cuando volvamos?

-Lo encontraré si me lo propongo.

E Izaki asiente; cinco minutos más tarde ha encontrado su propio agujero sin tener que esperar a la vuelta, y Genji piensa que si no se muere de la risa de verlo hundido y totalmente exasperado, lo hará cuando no lleguen a tiempo para comerse el pavo o lo que quiera que haya esa noche para cenar.



[1] Referencia a Gokusen Movie, pag. 21, por si no te acordabas xD Joder mira qué bien queda citar a pie de página en mis historias xD Espera que lo voy a hacer mejor xD

García-Rayo, 2010: 21 xDDDD

 


 
 
 
genki_nya on January 5th, 2011 08:27 pm (UTC)
Son taaan pero taaan novios *muere de amor*
Seguro que la noche que pasan en mi casa me levanto varias veces para espiarles en el sofá *jiji* Aunque después de estar con mi marido, claro xDD

Ay esposa, me caso también con este fic, que lo sepas xD Vivan los homos machos xDD